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miércoles, 21 de febrero de 2018
[23F - Día del Libro Andaluz] Presentación de "El españolismo sonriente. Humoristas al servicio de la colonización de Andalucía" | Viernes 23F a las 20:00
El próximo viernes 23 de febrero, a las 20:00 horas, en el CAP Javier Verdejo de Almería (Granada, 190 – Patio Cartagena) se presentará la Editorial Hojas Monfíes, centrada en la promoción y el estudio de temáticas andaluzas.
Posteriormente, el profesor Manuel Rodriguez Illana presentará su libro: “El españolismo sonriente, humoristas al servicio de la colonización de Andalucía”, editado por Hojas Monfíes, en el que aborda cómo actos cotidianos, como el humor, perpetúan una concepción estereotipada sobre Andalucía.
lunes, 17 de julio de 2017
Charla-debate por el 144ºaniversario de la declaración de independencia del Estado andaluz | Viernes 21 de julio - 20:30
martes, 27 de diciembre de 2016
26 de diciembre, Día de la vergüenza
Un año más, las fuerzas políticas más conservadoras de nuestra ciudad (PP, Ciudadanos y PSOE) vuelven a representar la conquista de la ciudad de Almería por los Reyes Católicos, mediante la tremolación y paseo del Pendón de Castilla por las calles de nuestra ciudad. Una representación anacrónica del Nacional-Catolicismo, más propia de otros tiempos, que reúne a los principales actores de los 40 años de Dictadura que padecimos los almerienses y el resto de ciudadanos del Estado: clero, ejército y políticos a las órdenes de la potencia colonial que gobierna nuestra ciudad, acompañados por la extrema derecha local que adornaba el “paseillo” con banderas de España y de los “cruzados” genoveses que destruyeron Almería algunos siglos antes.
Hay que recordar que lo que se celebra es el incumplimiento de unas capitulaciones por las que los almerienses reconocían vasallaje a los reyes de Castilla y Aragón a cambio de conservar sus propiedades, costumbres, idioma y religión. A la sociedad multicultural andalusí-almeriense se le impuso el catolicismo excluyente, autoritario y represivo que trajeron los reyes de Castilla y Aragón.
Ayer, las fuerzas políticas representativas del “españolismo” más rancio, celebraban la derrota de nuestros antepasados, celebraban la imposición cultural y lingüística, las leyes de limpieza de sangre, la inquisición, la represión a los que se oponían a la imposición y a la injusticia, la marginación a los diferentes, ya sea por cuestión de religión o de pertenencia a la nación conquistada.
Por todo ello, las militantes de Nación Andaluza expresamos nuestro rechazo a este tipo de actos xenófobos, carentes de sentido en una sociedad que pretende ser democrática, multicultural y laica. Es un insulto a las almerienses que se celebre el genocidio sufrido por la población de Almería a manos de los mismos que desfilan por nuestras calles.
La población de Almería dio la espalda a este acto hace ya muchos años, habiéndose convertido en una “procesión” para viejos nostálgicos del franquismo y una demostración de la adscripción a los valores de la España “nacional-católica” por parte de la clase política almeriense y de los poderes fácticos de la ciudad: clero y ejército español, los mismos que ejercieron la represión y genocidio contra la población almerienses.
NO ERAN MOROS, ERAN ALMERIENSES
POR UNA ALMERÍA LIBRE, EN PAZ Y LAICA EN UNA ANDALUCÍA SOBERANA
Asamblea local de Nación Andaluza - Almería
viernes, 12 de agosto de 2016
N.A. ante el 40º aniversario del asesinato de Javier Verdejo: 13 de agosto ¡Día de la juventud andaluza!
Nación Andaluza ante el 40 aniversario del asesinato de Javier Verdejo
13 de agosto: día de la juventud andaluza
Los hechos materiales del asesinato son sobradamente conocidos. Mucho se ha hablado de dónde, cómo, quién, porqué, pero posiblemente falte un análisis de conjunto, encuadrar el asesinato de Javier en un contexto histórico que permita entender los motivos que llevaron a unos y otros a ese encuentro macabro con la muerte; unos como víctimas y otros como verdugos, como ejecutores necesarios de un plan trazado en lujosos despachos y que asegurara una “transición” a la “democracia” que no pusiera en peligro los intereses de las clases dominantes beneficiadas por el franquismo.
La crisis del petroleo de los años 70 golpeaba duramente a la clase trabajadora del Estado, y especialmente a la andaluza, por su situación de dependencia económica y de colonia interior, donde la tasa de desempleo se disparó generando pobreza y desesperación, soportando una tasa de inflación que empobreció aún más a las clases más desprotegidas. Tras las elecciones de Junio del 77, en las que Suárez sería elegido Presidente del Gobierno, inicia conversaciones con Felipe González y con Carrillo que posteriormente darían lugar a los Pactos de la Moncloa, en los que se decide el modelo político de la España “democrática”, configurándose un sistema en el que todos los partidos aceptaban los grandes ejes políticos impuestos por las instituciones internacionales y por los intereses ideológicos y económicos de los ostentadores del poder franquista: monarquía, unidad de España, Estado autonómico, entrada en la UE y en la OTAN, y aceptación del modelo económico capitalista como principios políticos inamovibles, que quedaban fuera de la disputa electoral.
Pero el plan de Transición tenía un punto débil, las calles estaban tomadas por las protestas sociales y políticas que lideraban las organizaciones de la izquierda rupturista. Para asegurarse una “democracia” donde ningún partido se saliera del guión diseñado en los Pactos de la Moncloa, era necesario “recuperar” las calles e imponer una paz social que asegurara la consolidación democrática. El método utilizado fue la represión policial de las manifestaciones y la represión política de las organizaciones rupturistas. En algunos casos también se utilizaron matones de extrema derecha para asesinar a líderes políticos y sindicales. Sólo en el año 1977, la policía cargó violentamente contra 788 manifestaciones en el Estado español. Desde el año 1975 al 1983, murieron asesinadas 188 personas por “violencia de Estado”, sin contar con las asesinadas por las organizaciones de extrema derecha.
A esta violencia institucional contra las organizaciones políticas y sindicales rupturistas, hay que añadir la represión judicial y económica contra los elementos más activos de las clases populares, contraponiéndose con la indulgencia con la que la justicia trataba a los asesinos, tanto miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, como miembros de organizaciones de extrema derecha, o simplemente pistoleros.
En este escenario político, se produce el asesinato del joven Javier Verdejo, uno más de los crímenes del Estado español para recuperar las calles que estaban tomadas por las clases populares y afianzar una “democracia segura” que no pusiera en riesgo los privilegios de la burguesía. La represión política, llegando al asesinato en muchos casos, fue una política de Estado contra las organizaciones que no aceptaban el modelo de “democracia burguesa”. El debate entre “reforma” o “ruptura” se cerró con la represión a las organizaciones rupturistas.
A principios de siglo XXI de nuevo en el país andaluz las necesidades de la clase trabajadora ponen sobre la mesa el debate entre reforma o ruptura. Nación Andaluza, al igual que Javier Verdejo y demás represaliados por el neofranquismo opta por una ruptura democrática que devuelva al pueblo andaluz el derecho a decidir, a gobernarse; INDEPENDENCIA para recuperar los medios de producción y la capacidad política para decidir el modelo de convivencia. Para nosotr@s el 13 de agosto es el día de la juventud andaluza consciente y combativa que, como Javier Verdejo, tendrá que enfrentarse a los planes de España y el Capital. Por todo lo anterior, el próximo 13 de agosto, Nación Andaluza estará en el homenaje a Javier Verdejo en Almería con el compromiso de luchar por una “ruptura” con el Estado español que nos permita construir una República Andaluza de Trabajadores/as.
¡Pan, trabajo y libertad!
¡Viva Javier Verdejo!
¡Viva Andalucía independiente y socialista!
Comisión Permanente de Nación Andaluza.
Andalucía, a 11 de Agosto de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
11e, día de la clase trabajadora andaluza. Nación Andaluza ante el 83º Aniversario del levantamiento jornalero y la masacre de Casas Viejas
11 DE ENERO, DÍA DE LA CLASE TRABAJADORA ANDALUZA
Nación Andaluza ante el 83º Aniversario del levantamiento jornalero y la masacre de Casas Viejas
Hace 83 años que un 11 de enero ocurrieron los denominados “sucesos de Casas Viejas”. El 11 de enero de 1933, los jornaleros se habían levantado, armados con palos, azadas y viejas escopetas de caza, proclamado el comunismo libertario en la localidad, la abolición de la propiedad privada y la posesión comunal de las tierras. Al día siguiente, el 12, más de un centenar de guardias de asalto y de guardias civiles llegaron para restablecer el “orden republicano” del Estado español, y los insurrectos huyeron al monte. No obstante, las “fuerzas del orden” continuaron con el plan previsto de darles un ejemplar escarmiento, y lo hicieron a sangre y fuego. Además de “seisdedos” y los que con él se refugiaron en su choza, seis en total, 14 inocentes fueron fusilados junto a su casa. El capitán Rojas, que dirigía la operación represora lo reconoció, y justificó los veinte asesinatos asegurando que se limitó a cumplir con las órdenes recibidas.
Esta masacre sintetiza la histórica lucha mantenida por el Pueblo Trabajador Andaluz, y especialmente su clase obrera. No hay ninguna España que sea solución para la esclavitud de Andalucía. Ni nuestro país sometido a un régimen económico expoliador de nuestros recursos, ni nuestra clase simbolizada en los obreros asesinados en Casas Viejas descendientes de los felah-mengu a los que les fueron robadas sus posesiones y derechos podemos esperar recuperar nuestra libertad de manos de aquellos que nos la robaron. Ahora que el Régimen se prepara para una reforma de la Constitución española recordamos una vez más que la liberación de Andalucía solo puede ser obra del propio pueblo andaluz que ya tiene su propia Constitución, la de 1883. No hay respuesta posible a los problemas andaluces desde esta España ni desde otra que nos puedan prometer porque la solución está en la propia Andalucía y en la conquista de su libertad.
La importancia simbólica que para nuestro pueblo y nuestra clase obrera tiene la matanza de Casas Viejas la patentizó Blas Infante al acudir al lugar, en homenaje y solidaridad con los jornaleros, y al recoger el rosal encontrado junto a la casa de “seisdedos”, plantándolo en la suya. Hoy, como entonces, la Andalucía resistente, los andaluces y andaluzas con conciencia nacional y de clase, fieles al mandato que nos legó Blas Infante y siguiendo el ejemplo de coherencia, dignidad y lucha de los revolucionarios y revolucionarias de Casas Viejas, así como de todos aquellos otros que han enarbolado la bandera de la liberación nacional y popular andaluza, continuamos en pie por la independencia y el socialismo, contra España y el Capital, y consideramos el 11 de Enero, no sólo como el día del recuerdo de esos hechos, sino como el día de la clase trabajadora andaluza.
¡Viva la clase obrera andaluza!
¡Viva Andalucía libre y socialista!
Comisión Permanente de Nación Andaluza.
Andalucía, 9 de enero de 2016
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Nación Andaluza - Almería pide la participación en las protestas contra la Toma (Vídeo)
La Asamblea local de Nación Andaluza - Almería hace un llamamiento a todos sus militantes, simpatizantes y adheridos para participar en las protestas contra la celebración de la "Toma" (la conquista de Granada por los ejércitos castellano-aragoneses de los Reyes Católicos) por considerar que esta celebración es un atentado contra la dignidad de los granainos y de todos los andaluces, al celebrarse un genocidio, el exterminio físico y cultural de una gran cultura autóctona, la andalusí, y con ella el fin de un largo y próspero periodo de soberanía del pueblo andaluz.
Desde Nación Andaluza - Almería consideramos que los andaluces de hoy somos los herederos genéticos y culturales de aquellos moriscos a los que expulsaron de sus hogares tras incumplir los pactos entre la taifa andalusí de Garnata y los reinos de Castilla y Aragón y aunque no reivindicamos una vuelta al pasado, sí lo queremos dignificar evitando que se celebren actos que mancillen nuestra historia y festejen la sumisión de Andalucía al Estado que la ha colonizado y explotado durante más de quinientos años.
jueves, 24 de diciembre de 2015
25 de diciembre, Día de la Lucha Popular de Liberación Andaluza
En la noche del 24 al 25 de diciembre se cumplen 447 años del levantamiento popular conocido como la rebelión de La Alpujarra. Los andaluces moriscos alzados contra la opresión a la que eran sometidos marchaban sobre la ciudad de Granada entrando en la misma en la “nochebuena” católica de 1568.
Lo que la historiografía oficial españolista describe como un levantamiento morisco en las sierras de Granada fue en realidad una insurrección popular generalizada por parte de la Andalucía resistente contra la opresión nacional y la esclavitud social a la que nuestro pueblo estaba sometido desde la ocupación por parte de los conquistadores castellanos. Decenas de miles de andaluces se levantaron en armas contra el invasor. Bajo la dirección de Fernando de Córdoba y Valor, que adoptó el nombre de Mohammad ibn Umayya (Aben Humeya) tras ser elegido como rey de Andalucía por los notables reunidos en Consejo bajo un gran olivo entre las localidades alpujarreñas de Cádiar y Narila, en todas las sierras del país, desde las occidentales de Cádiz y Sevilla hasta las orientales de Almería y Murcia, partidas guerrilleras populares, mal armadas y formadas fundamentalmente por campesinos, se levantaron contra el poder imperialista español de los Austrias, logrando tener en jaque durante más de un año al ejército de Felipe II, al que lograron vencer en diversas ocasiones mediante tácticas de comando semejantes a las utilizadas por los movimientos anticolonialistas en la actualidad, obligando al Imperio a recurrir a sus tropas de élite, los Tercios de Flandes, que bajo el mando de Juan de Austria, y tras una prolongada campaña de terror y exterminio, lograron vencerles. Hasta tres ejércitos profesionales hicieron falta para doblegarlos: los ya mencionados Tercios de Flandes, venidos del norte, los de Italia, desembarcados en las costas malagueñas, y las fuerzas de ocupación de la zona. Aquella rebelión alpujarreña sintetiza la permanente lucha de liberación popular de los andaluces. Honor y agradecimiento a todos los andaluces y andaluzas que a lo largo de casi ocho siglos han luchado y muerto por nuestra liberación. Por “volver a ser lo que fuimos”.
Desde Nación Andaluza consideramos que estos acontecimientos simbolizan como ningún otro la interesada mitología de la Andalucía enfrentada por cuestiones religiosas entre “moros y cristianos”, ideada por la potencia ocupante para desarraigar a los andaluces y justificar la apropiación de nuestra tierra, el robo de sus posesiones y la explotación de la población. El españolismo construía así la base sobre la que asentar el engaño y la alienación generalizada en la que seríamos “reeducados”. El nacionalismo de Estado ha procurado alimentar desde el siglo XIX este mito en su fallido intento de construir una cultura española homogénea y una historia de España conveniente a sus intereses. Es en este relato de la historia oficial en el que encaja la celebración cada 2 de enero de la toma militar de Granada como último bastión de un poder político opuesto a Castilla.
La política genocida de los “reyes católicos”, la prohibición a los moriscos andaluces de poder ser ellos mismos y la imposibilidad de vivir como andaluces libres, fue la causa de aquella insurrección del siglo XVI. Andaluces/zas que en lugar de ser “prácticos” se levantaron por su soberanía. En vez de “adaptarse a las circunstancias” eligieron transformarla. Que antepusieron la dignidad al estómago. Que no aceptaron la opresión ni resignarse ante la dominación. Por todo ello, el 25 de Diciembre, para el soberanismo andaluz, es el Día de la lucha popular de liberación.
En 1568 el alzamiento estuvo sostenido fundamentalmente por las masas populares de entonces: artesanos, jornaleros y pequeño campesinado. Nación Andaluza afirma que, de igual manera, hoy no serán otr@s sino l@s trabajador@s y el resto de las actuales capas populares, l@s que asumiremos de nuevo el papel protagonista de la historia andaluza, llevando al conjunto de nuestro pueblo hasta la liberación social y nacional plena. El 25 de Diciembre, Andalucía conmemora mucho más que un heroico levantamiento. Es el 447º aniversario del espíritu infatigable e indomable, insurreccional y de lucha, que manifestaron esos antepasados y que han legado al Pueblo Trabajador Andaluz permaneciendo vivo hasta hoy. Ese espíritu de rebeldía que ha seguido manifestándose, en distintos momentos y bajo distintas formas, durante los últimos quinientos años. El que ha estado tras cada lucha obrera y jornalera. El que encarnó Blas Infante. El que afloró un 4 de Diciembre del 77 en un grito de autoreconocimiento y combatividad. El que lleva año tras año nuestra arbonaida a la Plaza del carmen de Granada bajo la consigna de “¡2 de enero, nada que celebrar!”
Hacemos un llamamiento a no cesar en el empeño. A seguir el ejemplo y ser dignos sucesores de aquellos para quienes una Andalucía libre no fue una frase hecha, sino la razón de su vida. Demostremos que tanta sangre derramada no fue en vano. Que el españolismo ha fracasado. Que a pasar de tanto y de tantos, aún hay andaluces en pié por su tierra y su libertad. Llamamos a nuestra militancia, a nuestr@s adherid@s y simpatizantes a acudir el próximo 2 de enero a la Plaza del Carmen de Granada a manifestar una vez más nuestro rechazo al ejercicio de manipulación que realiza el Partido Popular convirtiendo la conquista de Granada y la pérdida absoluta de poder político andalusí en un hecho histórico digno de celebración.
¡Viva la República Andaluza!
¡Viva Andalucía independiente y socialista!
¡2 de enero, nada que celebrar!
Andalucía, 24 de diciembre de 2015
Comisión Permanente de Nación Andaluza
jueves, 20 de agosto de 2015
Vídeo del discurso de Mariano Junco (NA) en el homenaje a Blas Infante en el 79º aniversario de su asesinato
El pasado domingo 9 de agosto, diversas organizaciones políticas y sindicales de la izquierda soberanista andaluza convocaron una concentración en Sevilla en recuerdo, reivindicación y homenaje a Blas Infante.
Nación Andaluza (NA), Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT), Andalucía Comunista (AndCom), Jaleo!!!, Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y Sindicato Unitario de Andalucía (SU), convocaban una concentración en Sevilla en recuerdo, reivindicación y homenaje a Blas Infante, como todos los años, en la Plaza Jerónimo de Córdoba de Sevilla.
En dicho lugar se encontraba el antiguo Teatro-Cine Jaúregui, uno de los múltiples edificios convertido por los fascistas en cárcel improvisada para los miles de presos políticos detenidos en la ciudad tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. En el fue encarcelado tras su detención Blas Infante, y desde dicho lugar fue sacado en la madrugada del 10 al 11 de agosto para asesinarlo en el km. 4 de la antigua carretera que conducía a Carmona.
Ese lugar, por tanto, fue el último en el que estuvo vivo y en el que mantuvo la lucha por la libertad de Andalucía y de sus clases populares. Esa es la razón por la que, desde hace años, la izquierda soberanista lo escogió para rendirle el homenaje anual con motivo de su asesinato, en vez del lugar en donde lo mataron.
Porque reivindicamos al Blas Infante vivo y presente. Vivo en su mensaje y en la validez y actualidad del mismo. Vivo en su combate, hasta entregar su propia vida, por la liberación nacional y social del pueblo trabajador andaluz, y presente en aquellos que continúan la lucha. En aquellos que no transigen con España y el capitalismo, ni se venden al régimen. No al Blas Infante muerto y desaparecido al que simplemente se recuerda y se le hace entrega de ramos de flores, como a cualquier difunto. Un Blas Infante light y desnaturalizado, cuya tergiversada figura es utilizada para mantener la alienación, opresión, dependencia y explotación de su pueblo. Todo Aquello contra lo que lucho y a lo que se enfrentó hasta el último día de su existencia.
Por eso en los homenajes soberanistas a Blas Infante no hay ramos de flores, recuerdos del desaparecido ni nostalgias del pasado, sino arbonaidas de la liberación presente, puños cerrados de revolución futura y llamamientos a mantener en pie la bandera de la batalla por una Andalucía realmente libre. Por una “Andalucía soberana constituida en democracia republicana”, como él reivindicaba. Por la independencia y el socialismo para nuestra tierra y nuestro pueblo.
Os ofrecemos a continuación el discurso que, en nombre de Nación Andaluza, dio este año en el acto el compañero almeriense Mariano Junco, histórico militante de la izquierda independentista andaluza y ejemplo para todos los revolucionarios andaluces de honradez, honestidad, dignidad, coherencia y perseverancia, pese a lo que pese y le pese a quien le pese.
La lucha continúa…
La otra Andalucía
martes, 10 de febrero de 2015
UN PLATO DE SANGRE DE ALMERÍA: Entre el silencio y la manipulación. De la “Desbandá” de Málaga al bombardeo de Almería
Ayer
sábado se cumplían 78 años desde los amargos hechos sucedidos en la antigua
carretera que unía Málaga y Almería. Este año, como los anteriores, la
efemérides ha transcurrido entre el silencio de los herederos políticos de los
asesinos franquistas y la manipulación de los que se consideran herederos de la
II República española.
Los
hechos son bien conocidos y no ofrecen dudas a nadie: el día 8 de febrero de
1937 y tras la entrada de las tropas golpistas en Málaga, la población civil,
atemorizada por las noticias que llegaban sobre la represión que seguía a la
entrada del ejército “ africano”, comandado por el sádico criminal Queipo de
Llano, en las ciudades conquistadas, huye hacia Almería, ciudad que aún no
había caído en poder de los sublevados, con los medios de los que disponían,
mayoritariamente a píe por una estrecha carretera que discurría por acantilados
entre la montaña y el mar.
Sobre
150.000 malagueños, la casi totalidad de ellos población civil y desarmada,
huyeron de Málaga, movidos por el terror y el temor por su vida. No les faltaba
motivos para pensar en una brutal represión. El castigo a la población
malagueña estaba decidido aunque huyeran y aunque no supusieran peligro alguno
para el desarrollo de la contienda armada.
La
“Desbandá” fue bombardeada por tierra y mar: los buque Canarias, Baleares y
Almirante Cervera bombardearon desde el mar, al mismo tiempo que fueron
perseguidos por bombardeos de tanques y de artillería. Más de cinco mil
andaluces de Málaga fueron asesinados como venganza por oponerse al golpe
militar.
Norman
Bethune, médico que se desplazó desde Valencia con una unidad de transfusión de
sangre para atender a los heridos, lo contaba de esta forma: “...lo que
quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la
más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos...”
Los
que se quedaron, según cuenta el historiador Hugh Thomas, sufrieron una brutal
represión, habiendo sido contados más de 4.100 fusilados que fueron enterrados
en fosas comunes.
Poco
más de dos meses después, los que llegaron a Almería sufrieron un nuevo acto de
terror contra la población civil: en la madrugada del 31 de Mayo del mismo año,
el acorazado alemán Admiral Shees con cuatro destructores más bombardea la
ciudad de Almería. Desde la 7.29 h de la mañana y durante una hora, no dejan de
caer proyectiles. Una hora en la que cayeron 275 bombas produciendo 31 muertos,
55 heridos y 35 edificios destruidos.
Pablo
Neruda, horrorizado por este hecho de guerra contra la población civil, quiso
dejarlo en el recuerdo colectivo con este poema:
Un plato
para el obispo, un plato triturado y amargo,
un plato con
restos de hierro, con cenizas, con lágrimas,
un plato
sumergido, con sollozos y paredes caídas,
un plato
para el obispo, un plato de sangre de Almería.
Un plato
para el banquero, un plato con mejillas
de niños del
Sur feliz, un plato
con
detonaciones, con aguas locas y ruinas y espanto,
un plato con
ejes partidos y cabezas pisadas,
un plato
negro, un plato de sangre de Almería.
Cada mañana,
cada mañana turbia de vuestra vida
lo tendréis
humeante y ardiente en vuestra mesa:
lo
apartaréis un poco con vuestras suaves manos
para no
verlo, para no digerirlo tantas veces:
lo
apartaréis un poco entre el pan y las uvas,
a este plato
de sangre silenciosa
que estará
allí cada mañana, cada
mañana.
Un plato
para el Coronel y la esposa del Coronel,
en una
fiesta de la guarnición, en cada fiesta, sobre los juramentos y los escupos,
con la luz de vino de la madrugada
para que lo
veáis temblando y frío sobre el mundo.
Sí, un plato
para todos vosotros, ricos de aquí y de allá,
embajadores,
ministros, comensales atroces,
señoras de
confortable té y asiento:
un plato
destrozado, desbordado, sucio de sangre pobre,
para cada
mañana, para cada semana, para siempre jamás,
un plato de
sangre de Almería, ante
vosotros,
siempre.
Hasta aquí todo el mundo está de
acuerdo en que estos hechos son reales y fielmente constatados por
historiadores y cronistas. Incluso unos y otros, los beneficiados de los
“Pactos de la Moncloa”, en los que se da forma al Estado surgido tras la muerte
del Dictador por el pacto entre el neofranquismo y la socialdemocracia de
Felipe González y el eurocomunismo de Santiago Carrillo, se pusieron de acuerdo
en una interpretación dual, excluyente de interpretaciones más ajustadas a la
realidad política, social e histórica de la época.
De forma muy interesada, unos y
otros, los que protagonizaron el gran fraude político denominado “transición”,
y a través de las instituciones académicas del Estado y de los medios de
comunicación públicos y privados, han querido encorsetar el conflicto armado
que terminó con la II República española e inauguró los cuarenta años de
franquismo, entre defensores de la República y de la “Democracia” y los
partidarios del “orden”, entre “conservadores” y “progresistas”, entre
“republicanos” y “fascistas”, a través de un ejercicio de reduccionismo de la historia
que eliminara a los actores incómodos que podrían desmontar la visión de “dos”
bandos en conflicto.
Para que esta visión
“bipartidista” tuviera el éxito deseado, había que eliminar de la historia
oficial muchos de los hechos y acontecimientos anteriores al comienzo del
conflicto armado, así como otros acaecidos durante el mismo.
La II República, régimen burgués
basado en un economía capitalista y en la desigualdad territorial era acosada
por grupos anarquistas, comunistas y nacionalistas. La “Revolución de
Asturias”, fuertemente represaliada por el ejército español o los asesinatos de
jornaleros andaluces cuando en Casas Viejas proclamaron el comunismo
libertario, son sólo dos muestras de la represión republicana a los movimientos
revolucionarios por el acoso al que la II República estaba siendo sometida por
estos movimientos, muy numerosos en zonas como el Norte peninsular, Catalunya o
Andalucía.
Los militares que se sublevan en
el Norte de África, lo hacen con la bandera de España, la tricolor, que en
aquellos momentos era reconocida por la totalidad de los militares como
legítima. En un principio, la sublevación no estaba dirigida contra el Estado
establecido, sino contra los que actuaban contra él mismo, contra los que
querían derribar la república burguesa y construir un Estado socialista basado
en otra forma de reparto de la riqueza.
Los acontecimientos llevan a los
militares africanistas a enfrentarse al gobierno de la República, y a las
organizaciones revolucionarias a luchar contra los militares. Esto no significa
que organizaciones revolucionarias como las anarquistas, comunistas y
nacionalistas defendieran a la República; defendían sus vidas de la represión
que desde el comienzo de la sublevación venían anunciando los mandos militares;
no defendieron a una República a la que meses antes intentaban derribar.
En los casos particulares de las
ciudades de Málaga y Almería, estas fueron de las últimas en caer en manos de
los sublevados gracias a las milicias populares que impidieron que sus ciudades
se inclinaran por el apoyo al golpe de Estado. Estas milicias populares estaban
formadas principalmente por anarquistas y comunistas, enfrentados a los
gobiernos de la II República.
Por todo esto, podemos decir que
en la contienda armada denominada “Guerra civil”, no había exclusivamente dos
bandos, los republicanos y los fascistas. Otros actores han sido olvidados:
anarquistas, comunistas, nacionalistas...que nutrieron las trincheras de la
lucha contra el fascismo y fueron los últimos en abandonar la resistencia
posterior al triunfo del bando militar, en los denominados “maquis”. Sin duda
alguna, esas mismas milicias populares que lucharon contra el fascismo hubieran
luchado contra la República si esta hubiera resultado airosa en el
enfrentamiento contra los sublevados.
El bando revolucionario es el que
peor salió parado del “Alzamiento Nacional”, pues no solo fueron derrotados y
cruelmente represaliados, sino que han sido olvidados por la historia que han
construido los vencedores, neofranquistas y socialdemócratas.
Los asesinados en la “desbandá”
de Málaga o en los bombardeos de Almería, no eran “Republicanos”, eran
andaluces que huían del terror, muchos eran revolucionarios que de unas u otras
formas lucharon contra una República burguesa y contra el fascismo militar, las
dos caras de una misma moneda, dos formas de gobierno al servicio de la misma
clase social, la de los poderosos, la del capital.
Alí Manzano, militante de Nación Andaluza - Almería
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